sexta-feira, 8 de setembro de 2017

URUGUAY - ¿Pérdidas por exportar ganado en pie?


Por Carlos María Uriarte, especial para El Observador
Las afirmaciones de que "el Uruguay pierde US$ 319 por animal exportado en pie" y de que "le generó al país pérdidas de US$ 480 millones entre 2008 y 2016" son falsas así expresadas, porque deberían hacerse en términos condicionales como están en la fuente de las cuales se tomaron. Las mismas surgen de un trabajo realizado por CPA Ferrere encomendado por las cámaras de la industria frigorífica (CIF y ADIFU), realizado con fecha de enero del 2017 pero que recién esta semana tomara carácter público. Hay trascendidos que dicen que hace ya tiempo había sido puesto a consideración de varios Ministros, además del de MGAP.
Si bien obviamente en el Uruguay todos tenemos la libertad de defender nuestros intereses, el hecho de que este trabajo nunca fuera puesto a consideración de ningún otro eslabón de la cadena cárnica, despierta dudas respecto a su objetividad, y por lo tanto a la parcialidad de sus conclusiones.
Y como se refiere a uno de los logros más importantes que el país ha tenido en políticas ganaderas en los últimos tiempos, como tal debemos ser muy celosos en su mantenimiento, por eso nos sentimos en la obligación moral de realizar las siguientes apreciaciones, y lo hacemos con mucha preocupación, y con el más amplio espíritu constructivo.
Si bien la exportación en pie existió en el pasado lejano (fundamentalmente rumbo a Brasil), estuvo prohibida durante mucho tiempo, y fue liberada a comienzos de la década del 90 durante el gobierno de Lacalle, como forma de brindar una solución a los ganaderos que venían sufriendo una de las peores sequias del siglo pasado. La actividad realmente tomo relevancia comercial cuando se comenzara con la exportación de terneros enteros en pie hacia Turquía en el 2008. Durante el 2016 se alcanzó la cifra record de 273.000 cabezas, representando en números algo así como al equivalente al 10% de la faena nacional.
Desde su aparición, los productores la visualizamos como una alternativa más al único destino que se tenía hasta entonces para nuestras haciendas, que era la venta a la industria. Indudablemente que se la considero como una forma de mejorar el poder negociador de la oferta, como una forma de diversificar sin comprometer todo lo que el país había logrado en cuanto a mercados para sus carnes. Todo lo contrario con el convencimiento de que lo fortalecería.
Y eso es efectivamente lo que ha ocurrido, y de lo cual todos los que estamos en el negocio ganadero hemos sido testigos.
Entendemos que lejos de dar pérdidas, la exportación de ganado en pie ha significado ganancias para el país, las cuales aún no las hemos evaluado en sus justos términos, y que deberíamos hacerlo a la brevedad. A saber:
1. Ha sido una nueva fuente de ingresos genuinos para el país con la cual antes no se contaba.
2. Pese a su actividad, el stock nacional se ha mantenido en el entorno de las 12 millones de cabezas.
3. El rodeo de cría nacional se ha mantenido estable en el entorno de los 4 millones vacas de cría, y muy probablemente dada la motivación que la valorización de los terneros ha provocado, estemos en la puerta de una parición muy importante.
4. Tampoco se afectó el nivel de faena, ni los niveles de exportación, tanto es así que es muy probable que seamos testigos en el 2017 de un crecimiento en ambas actividades.
5. Es decir no se ha puesto en riesgo el trabajo para los obreros del sector, ni la oferta de la materia prima para la industria.
6. Ha promovido nuevas actividades como las referidas a las concentraciones, fletes y logísticas portuarias especializadas.
7. Pero más allá de todo esto, la exportación de terneros en pie ha sido muy importante para fortalecer al eslabón más débil de la cadena, los criadores. Ellos son la gran mayoría de los ganaderos del país, y son la piedra fundamental sobre la cual se basa toda la ganaderíanacional.
Estamos convencidos de que sin la exportación de terneros en pie, hoy estaríamos con una mayor oferta, y por ende con un nivel de precios por las haciendas inferior, con la desmotivación que esto conlleva.
Si bien lo hecho ha sido muy bueno, aún quedan muchas cosas por mejorar. Pero para seguir adelante es fundamental que todos los actores de la cadena involucrados, trabajemos juntos y coordinados.
A favor de todos y en contra de nadie. 

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